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Un ciego tocando la gaita y un niño los hierros · fake Francisco Bayeu

Las cajas chinas · Un ciego tocando la gaita y un niño los hierros · Fake de Francisco Bayeu
El ciego y el lazarillo –tema de larga tradición– nos decidió a copiar esta pintura para tapices, que recogía la hibridez de la novela cortesana, entre el realismo de la picaresca y la idealización aristocrática.

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Un ciego tocando la gaita y un niño los hierros

El Cartón para tapices Un ciego tocando la gaita y un niño con hierros de Francisco Bayeu, se encontraba depositado desde 1924 en el Palacete de la Moncloa, en 1929 se inauguró en él un museo, que sería incendiado y destruido durante la Guerra Civil. No existía ninguna fotografía del cartón, pero conseguimos encontrar la imagen del tapiz en el Archivo General de Palacio, perteneciente a Patrimonio Nacional, que adquirimos para realizar la copia.

Francisco Bayeu realizó encargos para iglesias y conventos en su ciudad natal, Zaragoza, hasta que Anton Raphael Mengs –pintor de la corte– lo reclamó para decorar los palacios; su colaboración propició el nombramiento de pintor de cámara en 1767, en época de Carlos III. Tras la marcha de Mengs a Roma, fue designado su suplente, asumiendo también las tareas artísticas de la Fábrica de Tapices; realizó modelos con su hermano Ramón y supervisó los trabajos de su yerno, Francisco de Goya. En la época, los cartones se consideraban un trabajo menor de escaso valor, se saldaba a los pintores por cartón que entregaban. El director de la fábrica recibía los encargos y las preferencias, y el artista preparaba un boceto a escala que debía ser aprobado para realizar el cartón, modelo para tejer el tapiz al mismo tamaño.

En cuanto al tema del lienzo de Bayeu, en los inicios de la Real Fábrica predominaban las escenas galantes, más tarde se incorporan temáticas costumbristas, con escenas campestres que reflejaran una vida desenfadada de la alta sociedad madrileña, alejada de las dificultades de las clases populares. Al estilo clasicista de Mengs, le sustituye la sensibilidad rococó, más vistosa y colorida, que reclamaba la familia real. Con todo esto, el asunto del anunciador ciego y el niño sirviente resalta entre el resto de temáticas de los Cartones. El texto literario es evidente, la novela anónima Lazarillo de Tormes, precedente del subgénero de la picaresca; fue muy divulgada, produjo un fuerte influjo y revulsivo frente a las idealizadoras narraciones renacentistas. Podría extrañar que decorara una estancia palaciega pero, a diferencia de los Austrias, los Borbones no querían temas clásicos, sino escenas populares con majas y majos que pudieran representar la España de la época, contagiada de la moda francesa. El apogeo cultural y económico del Siglo de Oro, fue fundamental en el desarrollo de la estética anticlasicista del Barroco. Entre el realismo de la picaresca y la idealización aristocrática, la hibridez de la novela cortesana se recogía en los Cartones de tapices de los Bayeu.

Armados de ingenio y engaños para combatir el hambre, los personajes revelan una visión desencantada de la sociedad y una burla sobre la moral: picara es persona de clase baja, astuta, ingeniosa y de mal vivir. Y al “arte” de colarse, se le llama picaresca.

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